No dedicar al inventario excedente el tiempo necesario provoca, como mínimo, que siga acumulándose y ocupando espacio de almacén que podría utilizarse para referencias de inventario más rentable.
Además, tal vez estamos desaprovechando oportunidades que nuestro material excedente esconde.
Y, por si fuera poco, el riesgo de obsolescencia aumenta con el paso del tiempo, pudiendo pasar nuestros excedentes de una rentabilidad decreciente a convertirse en un generador de costes permanente. Ambos son costes de difícil cálculo, más en un caso que en el otro.
La obsolescencia puede sobrevenir por varios motivos. Pero una vez que el material es considerado como obsoleto, el abanico de posibilidades para su comercialización se reduce drásticamente.
¿Cuáles son las formas más habituales de tratamiento del inventario obsoleto?
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Eliminarlo físicamente del almacén o colocarlo en un lugar donde quede perfectamente identificado, y tratar de evitar incurrir en los menores costes posibles. Acaba deteriorándose y estorbando en el almacén, llegando a necesitarse mayores espacios para su almacenamiento.
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Eliminarlo o bloquearlo en el programa informático. Si no es posible, asegurarse al menos de que no se tramiten más órdenes de compra de ninguna de las referencias incluidas. Estas mismas referencias siguen ocupando un espacio en almacén, pues no desaparecen físicamente. Atención a su valoración de cara a inspecciones y auditorías.
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Donar nuestro exceso de inventario a una ONG puede aumentar nuestra imagen social, y puede incluso existir algún tipo de desgravación fiscal asociada. La opción venta es complicada, pues este tipo de organizaciones suele realizar sus compras en las zonas en que despliegan sus acciones.
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Regalar mercancía, a través de promociones con clientes que cumplan determinadas condiciones, o directamente a los empleados. Esta táctica se puede utilizar para incentivar, premiando determinado nivel de compra de los clientes, o determinadas aportaciones a la empresa por parte de nuestros colaboradores.
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Reducir los precios. Tanto más bajos cuanto mayor es el nivel de obsolescencia del producto. Esto no es posible en todos los casos. Por ejemplo: en la venta de productos de gran imagen o con altos costes de envío.
¿Te ves o te has visto alguna vez en alguna de estas situaciones?
Por lo tanto, parece clara la imperiosa necesidad de tomar algún tipo de acción antes de que nuestros productos lleguen a la obsolescencia.Pero, ¿cómo podemos conseguirlo?
Los materiales excedentes pueden ser un claro síntoma de muchas cosas, pero suelen ser firmes candidatos a la obsolescencia. Por consiguiente, si actuamos sobre ellos minimizaremos el riesgo de obsolescencia.
¿Quieres conocer otras opciones incluso más rentables y eficientes?
Porque, además, podemos encontrar rentabilidades insospechadas en los materiales que mantenemos inmovilizados en nuestros almacenes.
Y, si además de dedicar nuestro tiempo y esfuerzo a los excedentes ya generados, se lo dedicamos a detectarlos de forma anticipada, no sólo evitaremos este problema, sino que podremos generar con mayor antelación oportunidades de negocio que antes no contemplábamos. Tendremos mucho que ganar y muy poco que perder.
Nunca será suficiente ni efectivo tomar medidas de reducción a corto plazo. El exceso de inventario no se comporta igual en todas las empresas que gestionan producto, ni las causas ni las soluciones son las mismas, pero debe existir un control y seguimiento de este valor para poder tomar las medidas más adecuadas según sea el modelo de negocio. Y esto requiere un tiempo de constante dedicación.
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